sábado, 12 de mayo de 2012
Es todo un dilema ir a la verdulería.
Necesito encontrar alguien que se disponga a soportar mis defectos y que le sonría a mis virtudes. Alguien que sepa el punto exacto donde exploto al amar, como diría Arjona. Alguien que no sea pura ternura, alguien frío y espantosamente honesto. No quiero algo cursi, quiero amor en su más puro estado, por así decir. Últimamente hay muchos que encuentran su 'media naranja', pero creo que yo encontré un medio limón ácido. Sabe horrible y no es para mí. Un melón, una manzana, una frutilla no me vendría mal. Son dulces y las comes hasta que se acaben. Pero es cómo que voy a la verdulería a buscar ansiosamente una naranja, no las encuentro, y agarro cualquier fruta. TODOS ADORAMOS LAS FRUTAS, PERO CUANDO ENCONTRAMOS NUESTRA FAVORITA, NOS VICIAMOS. El amor es algo parecido. Vamos, agarramos demasiados 'equivocados', y nos quedamos con esos un tiempito hasta encontrar TU FRUTA IDEAL. Dejemos de mandar fruta, ¡hagamos lo que nuestro corazón (que no es ningun vegetal, ni nada) dicte!
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